Que se siente en una sesión de reiki

Una sesión de reiki dura en torno a cuarenta minutos, la persona permanece tumbada en una camilla, preferentemente descalza y siempre vestida. Para armonizar la sesión y ayudar a la relajación se utiliza una música suave de acompañamiento y queda a criterio personal poner velas, inciensos o aromas.
Las manos se van pasando por el cuerpo (sin tocar) haciendo hincapié en los chacras de la persona, especialmente en aquellos relacionados con la causa por la que la persona se esta dando reiki para que la energía fluya por estos canales.
Durante el tratamiento, se siente una relajación muy profunda que inunda a la persona de una gran sensación de paz, tanto es así que muchas personas se quedan dormidas durante la sesión.
Hay quien siente un calor muy agradable, otras personas sienten frescor de igual manera agradable, otras un "hormigueo" o cosquilleo por donde va dirigiéndose la energía en su cuerpo. Hay quien a su vez ve colores o le vienen imágenes muy agradables a la mente, Es común experimentar la sensación de flotar o como si algo de dentro de tu interior saliera liberándote de tus pesares.
Hay quien no siente ninguna de estas percepciones, o en unas sesiones sienten unas cosas y en otras otras, pero no por ello reiki deja de actuar en el cuerpo, la energía queda impregnada en la persona y poco a poco va realizando la sanación.